A los 5 años le regalaron el disco de Jardim Jaleco y nunca volvió a ser el mismo.
Debió de ser por esa época cuando empezó a subirse a la estantería de su padre para leer todos los cómics que encontraba.
A los 10 años atropelló a una anciana cuando iba lanzado con su bicicleta amarilla, y ese recuerdo, junto con los remordimientos y la culpa, nunca lo abandonó.
A los 16 años conoció a Isabel y a Madalena, que le descubrieron las vicisitudes de una vida intelectual.
A los 17 años, los tests psicotécnicos indicaron «92% aire libre».
A los 19 años entró en el Curso de Diseño de Comunicación de la Faculdade de Belas Artes de Lisboa. En cierto momento decidió marcharse (los tests psicotécnicos tenían razón).
Por esa época hizo el Curso de Dibujo en la Sociedade de Belas Artes.
A los 22 años repartía empanadas por los cafés en una furgoneta. Quien lo conozca no tendrá dificultad en adivinar la causa del despido («aplastamiento y hurto de empanadas», constaba en el expediente). Así empezó su carrera como dibujante.
En 1999 fundó Planeta Tangerina.
Desde entonces ha ganado varios premios:
BolognaRagazzi Awards (Non-fiction, 2019 / Opera Prima, 2015); Gustav Heinemann Peace Prize (Alemania, 2017); Mención Honorífica en el «Best Book Design From All Over the World» de la Leipzig Foundation; «Mejor álbum ilustrado» en el Deutscher Jungendliteraturpreis (2017); «Mejor Libro Editado» en el CJ Picture Book Festival de Corea; Prémio Nacional de Ilustração 2009 y 2020; «Mejor Libro» Banco del Libro (Venezuela); nominación a la Lista de Honor del IBBY.
Sus libros están publicados en más de 25 países.
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