Sobre Ati Manel
Ati Manel es, ante todo, una historia de familia. El nombre viene de Manel, bisabuelo conservero de un diseñador portugués que, más de medio siglo después, heredó las reliquias del negocio: cuadernos con fórmulas, listas de recetas, y los registros de los contactos que el bisabuelo mantenía con productores y pescadores de su tiempo.
Fue durante la Primera y la Segunda Guerras Mundiales que la industria conservera portuguesa floreció, y fue en ese contexto cuando Manel comenzó. Décadas después, el bisnieto reunió el archivo, lo organizó y le devolvió la imagen visual de la época, manteniendo el espíritu original. Aplicó la misma atención rigurosa a los criterios del bisabuelo: materia prima, elección de proveedores, técnicas de conservación.
De ahí salen las conservas que hoy integran la colección: sardina en aceite de oliva, caballa, filetes de atún, pulpo, mejillones, vieiras, nécoras, calamares en su tinta, y los patés ahumados, incluidas las variantes condimentadas con toques de aceite de oliva, limón, ajo o albahaca. Recetas que se hacen como siempre se han hecho, sin florituras modernas ni reinvenciones de autor.
La marca se posiciona en el comercio justo: la relación directa con pescadores y productores es la continuación natural de la práctica familiar heredada. Cada lata es, al mismo tiempo, pieza de familia y producto del mar.
